viernes, agosto 04, 2006

Reseñas Freak: the Flash # 7 y 8


The Flash nº7-8 (Planeta De Agostini):
Autores: Geoff Johns (guión), Howard Porter (dibujos)
Valoración: 7/10
Contiene: The Flash nº 207 y 208 USA


El incombustible Geoff Johns vuelve a hacer de las suyas con Flash y después de la saga de seis números titulada Ignición vuelve a traernos el tono de la serie por el que el guionista será recordado. Aunque durante el transcurso de Ignición la serie parecía haber entrado en decadencia, tras leer los números 207 y 208 (7 y 8 de la edición de Planeta) esta saga de tono más oscuro parece clave e imprescindible para ayudar al guionista a volver a definir lo que para él significa Flash y su universo. En las primeras páginas del #7 se hace un resumen de quien es Flash, iniciándose con una escueta definición pero totalmente precisa de lo que representan los tres iconos de DC (Superman, Batman y Wonder Woman) desde el punto de vista de Wally West para acabar autodefiniéndose como el héroe de la calle, el currante que ayuda a los suyos. Simplemente ayuda a la gente porque es lo correcto. Tras esta declaración de principios, llega a su apartamento y se encuentra con una carta de su esposa Linda donde le dice que se marcha hasta que se aclare la cabeza y le pide que no la busque. Y es que la pérdida de los gemelos no podía quedar indiferente demostrando que un suceso de este calibre tenía que tener sus consecuencias haciendo mella incluso en una relación tan fuerte y, sobretodo, teniendo en cuenta las causas por las que ocurrió. Tras esto le pide explicaciones al Espectro (Hal Jordan) que le dice que el sólo pretendía ayudarlo borrando la memoria de todo el mundo para darle a Wally lo que le había pedido después de tanto sufrimiento. Mientras todo esto ocurre, está teniendo lugar un desfile en honor a Flash, ya que es el día oficial de Flash en Keystone City. Pero tal como suponía Wally, este desfile es un error porque es una tentación para un ataque de villanos como así ocurre. Para frustrar el día de Flash aparecen: Alquitrán, El nuevo Trickster y Abra Kadabra, un villano viajero del tiempo y sediento de gloria y fama. El número termina con Flash atrapado en Alquitrán y aparentemente derrotado.
En el siguiente número, la historia empieza con un policía veterano mostrándole a un novato la prisión de Iron Heights y volviendo a definir el papel de Flash en las ciudades gemelas y lo que representa para todos sus ciudadanos incluidos los agentes de la policía. Después de esta secuencia, Flash es rescatado por los otros velocistas: Jay Garrick y Kid Flash (Bart Allen). De esta manera, Johns define la relación de Flash con los otros velocistas demostrando sus fuertes lazos y de paso, hace hincapié en el concepto generacional del Universo DC. Tras derrotar a los villanos, y tras ser aclamado por la multitud aparece Dexter Miles, director del museo de Flash, que lleva a Wally, Jay y Bart al nuevo museo dedicado a Flash y a todo el universo de los velocistas que ha sido reconstruido tras su destrucción en anteriores capítulos. Pero algo ha cambiado, algo que duele profundamente a Wally: no se rinde homenaje a Barry Allen en ningún lugar del museo debido a que el Espectro borró todas las conexiones y memoria de la gente respecto a la identidad de Flash. Mientras visitan el museo, Flash es teletransportado al cuartel general de la JLA sin su permiso para que les de al grupo las explicaciones pertinentes. Mientras todo esto ocurre se van desarrollando nuevas subtramas, como el misterio de hacia donde ha ido Linda, la relación de tensión entre el alcaide de Iron Heights y la mujer de Hunter Zolomon (el nuevo Zoom), y el fortalecimiento de las relaciones entre villanos, etc,…
En resumen, el Flash de Johns ha vuelto. Aunque será difícil alcanzar el nivel logrado en los números previos al #200 (con este número especial como colofón especial) mantiene un nivel muy bueno. Una serie de superhéroes en estado puro, fresca y clásica a la vez con infinidad de tramas y relaciones entre todos los personajes (incluidos los villanos). Quizás, la única pega sea el dibujo de Porter algo estático y acartonado para el velocista escarlata pero con algunos momentos buenos.
Altamente recomendable para los amantes de los superhéroes.

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